Hipoxia: diagnóstico

La condición puede ser diagnosticado por la extracción de sangre y la determinación de la cantidad de oxígeno disuelto presente, o mediante la búsqueda de signos evidentes de condiciones que podrían ocasionar la privación de oxígeno, que van desde trazos que inhiben el suministro de oxígeno al cerebro para pulmones colapsados.

Un diagnóstico antes del tratamiento ayudará a evaluar la gravedad de los síntomas de la hipoxia. Se pueden hacer las siguientes pruebas:

  • Análisis de sangre. Como un hemograma completo para buscar anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) o signos de infección.
  • EKG. Para buscar cualquier signo de daño al corazón o un latido irregular del corazón.
  • Radiografía o una tomografía computarizada del tórax. Para detectar enfermedades pulmonares, neumotórax o infección.
  • Broncoscopia. Para buscar un cuerpo extraño o de otra causa de obstrucción en las vías respiratorias, como un tumor.
  • Tomografía computarizada o resonancia magnética de la cabeza. Para buscar anormalidades en el cerebro que podrían suprimir la respiración.
  • Ecocardiograma. Con el fin de observar el movimiento del corazón y buscar daños o anomalías en las válvulas del corazón o del corazón.

En algunos casos, el cuerpo está recibiendo suficiente oxígeno, pero no puede usarlo, debido a problemas fisiológicos. Algunas de las condiciones que implican las células rojas de la sangre causan hipoxia, por lo que es imposible para las células para suministrar el oxígeno necesario, o al interferir con el proceso de utilizar estas células para unirse y transportar oxígeno. En estos casos, puede que no haya una causa obvia para la condición del paciente, que a veces puede hacer que sea difícil de diagnosticar.

Recursos externos

  • Hemograma.org – Información general sobre el hemograma completo.